EL POETA EN LA BALANZA
El poeta es un descriptor de la escenografía de lo divino.
No sueña, canta. No maldice, bautiza. No odia, atestigua.
Su paso es tan leve y a la vez tan pesado en los abismos
que lo persiguen los que no entienden nada de música.
El poeta es un borracho y cuando rumia sus anhelos
cuando aúlla desde la luna, cuando escandaliza desde
el fondo del mar, recibe una coz o un relámpago.
Simplifica la vida hasta hacerla parecer un cristal
aunque la complica hasta tal punto
que no es reconocible para los que levantan muros.
Es un loco o
un dios que habla a través del poeta
y cuando se envalentona, cuando dice
esta boca es mía, no hay fusta, mortero, barrera
alguna que logre detenerlo. El poeta es
un conector de redes, por donde se mueven imágenes,
sucesos virtuales extraídos de la vida misma,
símiles pretenciosos, metáforas felices que
lo obligan a guillotinarse la cabeza y a exhibirla
en la punta de una púa al público delirante
que pide: otra, otra, otra.
Mago sin chistera ni pañuelos
que saca conejos y palomas donde los demás
creen que solamente existen leones y culebras,
convierte la burda realidad en un pasaje bíblico
y luego se retira a inventar nuevos sacrificios.
El poeta es el toro y la banderilla
la verónica y la muleta
el cojín en el ruedo y la arena manchada de sangre.
Oveja negra que nunca
sueña con ser oveja blanca.
El poeta es un desternillado de la risa
y un descalabrado, un rey de volteretas
y un emisario de los orígenes.
Un prestidigitador que desprestigia
todo mito de Cassandra, él es Troya
y es el caballo de Troya y cuando piensan
que ha sido silenciado, que se ha perdido
en los pliegues de la mudez
y en los vericuetos de los relojes
reaparece triunfalmente, con un gesto de diablillo
y sigue dando dolores de cabeza.
ÚLTIMA VISITA
El ácido de los días va corroyendo la voluntad
de las cosas. Así, la caseta del techo termina por caer,
el viento de sal pronuncia su veredicto sobre las vigas
el comején concluye su faena en los marcos de las puertas
y el alma de los que habitamos esa casa
termina por abandonar sus estancias.
La roldana de mudanzas cuelga en el techo
del cuarto de desahogar las penas,
y con ella algún ángel perdido
insiste en hacer muecas y alborotar
las herramientas y los papeles
que atesoró mi padre.
Las cazuelas han pronunciado su réquiem
aquí nadie prepara ya el arroz con pollo
de los fines de semana y los helechos
que cuidó mi madre se han convertido
en polvo o en transparente presencia suya.
Ay, hermano, ayúdame a salir de esta pesadilla
donde no encuentro asideros,
ni una gota de luz para esta pavana de recuerdos.
(15 de junio del 2001)
MAQUINA DEL TIEMPO
Cuando llegamos al Pasado
nos dijeron: "¿Para qué regresan?"
Cuando estuvimos en el Presente
nos dictaminaron: "Deben ir hacia el Futuro."
Cuando arribamos al Futuro
se lamentaron: "¡Han llegado demasiado tarde!"
EL ANGEL EN LA PUERTA
El ángel en la puerta dura un rayo
semejante al silencio en el centro de los truenos.
Llega el ángel, ¿para mirar los mundos
que habitan ladrones nuestros cuerpos?
¿Para ejercer castigo o libertad?
¿Nuevas dudas o iluminaciones?
El ángel roza la verdad con sus dos alas
la deja limpia y ya en nuestros dominios
nos regala su lanza o los escudos negros.
Como una mínima estatua en el jardín
de pronto posa en la belleza
despliega la eternidad con sus pies breves
dibuja la niebla de los sueños con su aliento.
Pero cuidado, también puede sacar la lengua
sonreír diabólicamente, echarnos a perder la fiesta.
Y si toca, si acaso toca la puerta
no pienses que han sido los niños de la tarde.
Abre urgente: puede ser el arcángel Miguel.
Cierra pronto: ¿Acaso será Abaddón, el exterminador?
Abre de todos modos, que si se marcha
puedes perder
el Enigma
o
la Esperanza.
BREVE APROXIMACIÓN A LA LITERATURA RUSA
La formación de primeras tradiciones literarias en Rusia se remonta al siglo I. La adopción del cristianismo elevó el desarrollo de la instrucción, de la filosofía y de la literatura teológica. El antiguo eslavo era la lengua literaria de Rusia y siguió funcionando así hasta el siglo XVII. La literatura religiosa y las crónicas históricas fueron escritas o traducidas del griego al eslavo antiguo.
El primer trabajo original de lo que ya pudiera llamarse literatura rusa es 'Slovo O Zakone I Blagodati' (1050; ' Sermón de la Ley y la Gracia'), escrito por el Metropolitano Ilarión, jefe de la iglesia ortodoxa en Rusia en aquel momento. La vieja literatura rusa consiste en varias obras maestras escritas en la antigua lengua rusa.
La literatura rusa medieval tenía principalmente un carácter religioso. Los trabajos más prominentes de este período incluyen: 'Mensajes de Ivan el Terrible' y la autobiografía del sacerdote Avvakum del Arco. Uno de los trabajos literarios más importantes y más notables del siglo XVI fue ' Domostroi' ('El mayordomo '), que fijó reglas para el comportamiento moral e instruyó de cómo hacer funcionar un hogar.
La modernización de Rusia, comenzó en el siglo XVII y se asocia comúnmente a Pedro El Grande y Catalina la Grande, quienes de un modo u otro influenciaron en la literatura rusa también. Este período fue caracterizado por la reforma del alfabeto ruso y el empleo de la lengua popular para los propósitos literarios generales así como la influencia de valores de Europa occidental. La literatura rusa moderna comenzó a emerger mientras que los escritores comenzaron cada vez más a desarrollar su propio estilo poco convencional. Por el siglo XVIII el idioma ruso escrito finalmente entró en el uso amplio, substituyendo al antiguo eslavo.
Los líderes literarios reconocidos de este período eran autores como Antiochus Kantemir, Vasily Trediakovsky, el poeta Gavril Derzhavin, Mijail Lomonosov (la figura más importante de la vida intelectual rusa en el siglo XVIII), los dramaturgos Alexander Sumarokov y Denis Fonvizin, y los escritores Alexander Radishchev de la prosa y Nikolay Karamzin; a quien se le acredita a menudo con la creación de la lengua literaria rusa moderna.
SIGLO XIX
El siglo XIX fue quizás el más fructífero de la de la historia de la literatura rusa, llamada a menudo como la 'Era de oro' de la literatura rusa. Este período concedió genios tales como Aleksandr Pushkin, Mijail Lermontov, Nikolay Gogol, Ivan Turgénev, Lev Tolstoi y Antón Chejov.
El siglo comenzó con la llegada del romanticismo, sobre todo en la poesía con la voz de Zhukovsky, era quizás el primer gran poeta del siglo XIX. Pero fue su protegido Aleksandr Pushkin, quien le legó a la literatura rusa no solo la voz más importante del romanticismo en esa literatura, sino la voz más influyente de toda la poesía rusa en general. Su primer gran éxito literario fue el poema largo ' Ruslan y Lyudmila' (1820), le siguieron Evgeni Oneguin (1830), La hija del Capitán (1836, novela), Historia del motín de Pugachov (1834), La dama de piqué (1833, novela), entre muchas otras. Pushkin murió en un duelo a los 37 años, defendiendo el honor de su amada.
Hay que explicar que en la poesía rusa tradicional se escribe en eneasílabos y poesía rimada. Los poemas por lo general son largos, como novelas en poesía, y se considera un poeta de verdad al que sea capaz de escribir este tipo de obra de largo aliento.
Pushkin fue seguido por una larga lista de autores, como Mijail Lermontov, Evgeny Baratynsky, Konstantin Batyushkov, Nikolay Nekrasov, Aleksey Konstantinovich Tolstoi, Fyodor Tyutchev, entre otros.
Fedor Tyutchev se debe mencionar como un poeta modernizador, que se adelanta a su tiempo, y es reconocido como el anticipador de la escuela rusa del simbolismo.
Tras la muerte de Pushkin en 1837 la prosa tomó la cima, con un acercamiento más realista a la vida. Nikolai Vasilievich Gogol es el desconcierto y lo más frecuentemente la figura malinterpretada entre los períodos románticos y realistas de literatura rusa. Su prosa progresó de los cuentos románticos y del folklore de su Ucrania nativa (' Tardes en una granja cerca de Dikanka') a la búsqueda de un realismo agresivo y sarcástico.
Antes del siglo XIX, el drama recibió demasiado poca atención de los escritores rusos. Continuó así hasta la aparición de dos pilares del drama ruso Aleksandr Griboedov ('Gore Ot Uma, 1833) y Aleksandr Ostrovsky (' Groza' 1860). Antes de finalizar el siglo, varios juguetes intemporales fueron escritos por Antón Chejov, autor de La dama del perrito; Un drama de caza; La gaviota, El tío Vania; y El jardín de los cerezos, entre muchas otras obras.
La época dorada de la prosa rusa alcanzó su clímax en los trabajos de los dos representantes más grandes de la ficción rusa: Fiodor Dostoevski y Lev Tolstoi. Las novelas de Fedor Dostoyevsky examinaron las problemáticas políticas y sociales así como las filosófico-morales de la sociedad rusa. Su 'Crimen y castigo’ (1866) se considera una de las mejores novelas de todos los tiempos.
Lev Tolstoi, como su contemporáneo Dostoyevski, no era solo un novelista brillante, sino también un pensador político y filosófico. Su novela 'La Guerra y la Paz’ (1865-1869) se cuenta entre las más grandes del mundo. Otra novela muy conocida es 'Anna Karenina' , un extenso trabajo que analiza la psicología social de su tiempo.
Había otras figuras importantes en este período. Entre ellas era el poeta Nikolai Nekrasov, y el novelista y cuentista Nikolai Leskov.
Como la literatura es cíclica tras la gran edad de la prosa, hubo otro resurgimiento de la poesía, a la que se le llamó La Edad de Plata. Comenzó en el final del siglo XIX con la aparición en Rusia de la escuela del simbolismo. Las culturas de Europa occidental inspiraron a una nueva casta de poetas rusos, mientras que la cultura rusa ganaba en renombre en Europa.
El simbolismo tuvo entre sus más relevantes prosistas a Valeri Bryusov y Dmitri Merezhkovski. Pero fue en la poesía el género en el cual tuvo los nombres más altos: Aleksandr Blok (autor del memorable poema Doce (1918), que describe el ambiente de San Petersburgo en el invierno de 1918, como consecuencia de la revolución de octubre de 1917, de los Bolcheviques). También Andrei Bely, Nikolai Gumiliev y Konstantin Balmont, entre otros.
LITERATURA RUSA DEL SIGLO XX
Entre los escritores que desde el mismo inicio apoyaron de manera absoluta a la revolución bolchevique de 1917, se encontró el novelista y dramaturgo Máximo Gorki (autor de 'La Madre' 1907), quien es conocido como el fundador del realismo socialista, un método de creación artística y literaria que se basa en glorificar el socialismo y las masas por sobre el individuo.
Algunos de los poetas más grandes del siglo XX, que se opusieron de algún modo a las reglas de la Revolución Soviética y al cánon del realismo socialista fueron Anna Ajmátova ('Requiem' , 1964), Marina Tsvetáyeva y Ossip Mandelshtam, quien fuese arrestado en los años 30 y muerto en un campo de trabajo forzado en la Siberia.
Anna Ajmátova es tan importante que existe un pequeño satélite que lleva su nombre, es el 3067 Ajmátova, descubierto en 1982 por Liudmila G. Karáchkina. Su obra más conocida es Requiem. Su primer marido Nikolai Gumiliov, padre de su hijo, fue arrestado y fusilado en 1921, tras ser acusado de conspiración. Su hijo sufrió arresto y deportación a Siberia posteriormente. Su último marido, el poeta Punin murió de desnutrición en 1938, en un campo de concentración en la Siberia. Los poemas de Ajmátova fueron prohibidos y ella fue acusada de traición y deportada. En 1944 le fue permitido regresar a San Petersburgo tras el asedio nazi, junto a su hijo. Para ello destruyó todos sus papeles, con muchos poemas. Un año después, en represión por ella haberse reunido más de lo conveniente con un poeta inglés, con quien se sinceró sobre su manera de pensar, el hijo de Ajmátova fue desterrado por 10 años más. Pero ella no se quedó en silencio, y continuó escribiendo Requiem, que dice que los únicos en paz en la desparecida Unión Soviética eran los difuntos, y a los vivos les estaba dado vagar de campo de concentración a campo de concentración.
La suerte de Marina Tsvetáyeva no fue menos cruel. Exiliada desde 1922 en Praga, su esposo Serguei Efrom fue fusilado en 1941 y su hija mayor deportada a Siberia. Marina regresó a Rusia antes de esto, pero no obtuvo la aprobación oficial, por lo que no tenía ni donde dormir, ni trabajo. Era tan pobre que no tenía para darle de comer a su hija menor Irina, la cual tuvo que ir a un orfanato, donde murió de hambre. Cuando comenzó la II Guerra Mundial, Marina fue evacuada a Tartaristán, donde se suicidó en 1941. Album de la tarde, Leguas, Fin de Casanova, Don Juan y Cazador de ratas, fueron algunos de los poemarios que legó a las futuras generaciones.
Osip Mandelshtam como poeta perteneció a la corriente de los acmeistas, una reacción al simbolismo ruso. En 1934 escribió un poema contra Stalin, que le valió su primera deportación a los Urales, donde intentó suicidarse. Tras algunos años, regresó y fue otra vez arrestado en 1938. Fue condenado a cinco años de trabajos forzados, murió a fines de diciembre de ese mismo año, en un campo de trabajo. Tristiá y sus Cuadernos de Moscú y Cuadernos de Voronezh son algunos de sus poemarios más destacados. En español se han publicado los libros Vaso roto, y El sello egipcio.
Después de la revolución, muchos escritores salieron de Rusia para Europa y el oeste. Quizás uno del más dotado entre él era el novelista Vladimir Nabokov (autor de Lolita) que emigró a los Estados Unidos en 1940 y comenzó a escribir en inglés.
Otro escritor ruso en el exilio que alcanzó un considerable grado de reconocimiento antes de la revolución y continuó su trabajo al exterior era el premio Nobel Ivan Bunin, un continuador en la prosa de las tradiciones literarias de Turgenev, Goncharov, Tolstoi y Chejov.
Los primeros años del régimen soviético fueron marcados por los trabajos de Nikolay Zabolotsky, de Alexander Vvedensky, de Konstantin Vaginov, entre otros. Otros autores famosos de ese período eran novelistas Andrei Platonov, autor de El tercer hijo, El río Potudán y Chevengur, obras de indiscutible influencia en la literatura universal; así como Yuri Olesha, Isaac Babel y Mijail Zoschenko, autor de Nosotros.
En los años 30 el realismo socialista se convirtió en el estilo oficialmente aprobado, sus pautas fueron obligatorias después del final de la II Guerra Mundial. Así el período a partir de 1946 hasta la muerte de Stalin en 1953 era probablemente el más triste de la literatura rusa del siglo XX. Sin embargo, surgieron nombres brillantes como Mijail Sholojov (ganador del premio Nobel) y Alexei Tostoy, padre de la también escritora surgida en los 80, Tatiana Tolstaya. Poetas como Konstantin Simonov y Aleksandr Tvardovsky. Escritores como Alexander Serafimovich, Nikolai Ostrovsky, Alexander Fadeyev, Fyodor Gladkov, quienes más nunca han sido publicados después de la caída de la URSS.
Tras la muerte de Stalin finalmente Boris Pasternak publicó su novela legendaria 'El doctor Zhivago' , aunque fuera de la Unión Soviética. Le fue concedido el Premio Nobel, pero als autoridades lo obligaron a rechazarlo.
Con el deshielo de Nikita Jruchov, y la celebración del Congreso del Partido Comunista en 1959, irrumpió la poesía valiente de Evgueni Evtushenko y sus compañeros de viaje Andrey Voznesensky, Roberto Rozhdestvensky y Bela Ajmadúlina, quienes leían sus poemas en estadios repletos de muchedumbres ansiosas de escuchar palabras que no fueran las de siempre.
Algunos escritores se atrevieron a oponerse a ideología soviética, como el escritor Varlam Shalamov, Vasili Grossman o Aleksandr Solzhenitsyn, novelista que obtuviese el Premio Nobel, sobre todo por su legendaria obra de denuncia archipiélago Gulag, sobre los campos de concentración soviéticos.
Otro gran poeta que fue desterrado hacia la Siberia fue Josif Brodsky, quién fue desterrado tras un juicio amañado en el que le acusaron de traducir poemas de los escritores cubanos Pablo Armando Fernández y César López, entre otros. Finalmente salió de la Unión Soviética en 1972. En 1987 le fue concedido el Premio Nobel.
En los años 70 apareció una prosa relativamente independiente de la aldea, cuyos la mayoría de los representantes prominentes eran Victor Astafiyev y Valentin Rasputin. La novela policiaca y de espionaje tuvo gran repunte, gracias a los hermanos Arkady y Georgy Vayner y Yulián Semionov.
La Unión Soviética produjo especialmente una gran cantidad de literatura de la ciencia ficción, entre los autores más destacados se encuentran Alexander Belayev, Grigory Adamov, Vladimir Obruchev, Aleksey N. Tolstoi, Alexander Kazantsev, entre otras firmas.
Los libros de los hermanos Arkady y Boris Strugatsky, y Kir Bulychov, entre otros, eran evocadores de los problemas sociales e incluían a menudo la sátira en la sociedad soviética.
El principio de los 90 vio el derrumbamiento de la Unión Soviética y con ella el final de 70 años de estado control sobre la literatura. La censura oficial era excesiva y el gobierno proclamó la libertad de prensa. Esta independencia esperada desde hace mucho tiempo tuvo efectos profundos sobre la literatura rusa. Finalmente los escritores que habían sido prohibidos reaparecieron en ediciones importantes.
Escritores prometedores y polémicos tales como Liudmila Petrushevskaya, Ludmila Ulitskaya, Vladimir Sorokin y Victor Erofeev, son algunos de los nuevos nombres de la literatura rusa. La literatura de ciencia ficción y de fantasía se ha enriquecido con los autores como Sergey Lukyanenko, Nick Perumov y Maria Semenova.
Las historias detectives y las novelas de suspense han probado un género muy acertado de la nueva literatura rusa: en las novelas detectives seriales de los años 90 de Alexandra Marinina, Polina Dashkova y Darya Dontsova que han sido verdaderos best-sellers, publicados en millones de copias. Boris Akunin es otro de los autores más populares de la actualidad, con su serie sobre el siglo XIX.
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